Siempre escuchamos que el recurso humano, las personas, son el activo humano más importante de las empresas; inclusive los teóricos ahora lo llaman gestión del talento de las personas, definitivamente es la pura verdad!.

Suena genial decirlo o escribirlo, sin embargo, en la práctica son muy pocas empresas las que desarrollan prácticas para captar y retener empleados felices y con sentimiento de pertenencia al lugar donde trabajan.

Hoy día donde existe tanta oferta de productos y servicios de calidad, las marcas mantienen una verdadera lucha constante por atraer clientes; la gran diferencia la establece la “atención y el servicio” que se le otorga al cliente. Ahora bien, quién ofrece el servicio?. Por supuesto lo ofrece la empresa, pero a través de sus empleados. Los empleados son la cara de la marca. La marca no es un etiqueta o un nombre, la marca es cada una de las personas que interactúa con el cliente mientras les ofrece un servicio o un producto.

Así que, entre el empleado y el cliente se realizan encuentros que pueden determinar la percepción de un cliente y sus futuros reencuentros con la marca. Un empleado a gusto con su trabajo, transmite satisfacción, proactividad en el servicio, por lo que empleados felices, hacen clientes felices.

Un empleado insatisfecho, mal pagado, no motivado, mal tratado, por mucho que intente disimular sus sentimientos, termina proyectando sus incomodidades hacia las personas que lo rodea y es en su mayoría el CLIENTE, sobre todo cuando son posiciones de cara al público.

Un buen ejemplo lo tenemos en el mundo de la restauración. En éste sector, se trabajan en horarios muy largos, los siete días de la semana, poco descanso y en su mayoría con paquetes retributivos poco atractivos. De esta forma, hasta el mejor empleado, se quema tanto a nivel físico como a nivel emocional.

Con tanta oferta en el mercado cuesta mucho conseguir un Cliente; una vez que nos visita, necesitamos conectar con ellos, que repitan, que nos recomienden, que se sientan satisfechos y esto sólo lo podemos lograr si el empleado siente lo mismo.

Es decir tenemos que ser tan buenos con los clientes como con los empleados; así tendremos Empleados Felices que harán Clientes Felices.

Para terminar dejamos una pregunta para la reflexión: